El liberalismo como opción religiosa
Durante años me ha obsesionado mi incomprensión con respecto al fenómeno liberal. Y es que, da igual lo inteligentes y bienintencionados que sean (y muchos son ambas cosas en gran medida) tienen la enojosa tendencia a salirse rápidamente del campo de la lógica y entrar en el de la manipulación.
En estas discusiones es habitual que se te atribuyan pensamientos que jamás has expresado, incluso a pesar de que varias veces los desmientas. En general, actúan de una forma un tanto paranoide. En un reciente debate he sido acusado de “pretender juzgar el pensamiento de los demás” tan sólo por querer hacer una definición de lo que es liberalismo en que pudiéramos estar todos de acuerdo. Enseguida caen en el victimismo, viendo ataques absurdos por todas partes. Parten de la base de que todo antiliberal les ve como una especie de enemigo que quiere su sangre.
En esta lógica, es habitual que se niegue la validez de todo tipo de cifras que no proceda de técnicos ultraliberales, a la vez que las de estos no pueden ser sometidas a ningún tipo de crítica.
Sospecho que todos aquellos que hayáis discutido contra liberales habréis sentido una sensación de frustración semejante a la mía. Yo he llegado a una conclusión que, soy consciente, va a provocar la incredulidad entre los liberales que lean esto. Y es la de que el liberalismo funciona como si fuera un pensamiento religioso.
Naturalmente, nadie considera que los principios liberales tengan carácter de divinidad. Pero su forma de razonar y de debatir es la propia de los religiosos. No digo que nadie considere que el liberalismo sea una religión, sólo digo que se puede comprender mejor a sus seguidores si lo interpretáramos como fuera. A los hombres nos resulta cómodo crear dogmas y apelar a principios que simplifiquen nuestro mundo. Y de la misma fuente que surgen las religiones, se ha convertido al liberalismo en una especie dogma invulnerable a cualquier evidencia. Si algo demuestra que el liberalismo es erróneo, seguramente lo que esté equivocado es la realidad, no el liberalismo.
Me temo que no es novedoso, algo semejante sucedió con el marxismo en su momento.
El creyente típico considerará que un golpe de buena suerte es gracias a Dios pero no le echará la culpa de la mala suerte, el liberal considera que todo bien económico es gracias al libre mercado y todo mal es producto de la falta de este. Independientemente del país o del momento histórico. Si un país mejora, es gracias a su libertad económica, si empeora, es a causa de sus rigideces.
¿Y si el país que mejora es tan altamente anti-libera como la antigua URSS? Bueno, pues entonces ha sido por su inmensidad de recursos y siempre menos de lo que habría crecido en un ambiente liberal… ¿y si resulta que la Rusia pre-soviética no estaba avanzando en esa dirección? pues entonces es el momento de dar un salto argumental y ponerse a hablar de lo mala que fue la dictadura soviética para sus pobres gentes (algo que no creo que nadie esté discutiendo)
Así tenemos que países que han mejorado tras recortar sensiblemente sus mercados (caso de la América Latina actual, por ejemplo) lo han hecho, para un liberal, precisamente gracias a aquellas porciones de libre mercado que no han recortado. En cambio, países que tras una severa liberación se han encontrado con una crisis económica (la América Latina de hace una década, por ejemplo), para un liberal esta crisis se deberá a una falta de liberalismo.
El Dios Mercado nos castiga o nos premia según su divina voluntad. Si la economía crece, debemos agradecérselo al Dios Mercado. Si estamos en crisis, debemos realizar sacrificios para contentarle. Flexibilizar el mercado laboral, privatizar empresas públicas, reducir los impuestos, reducir la deuda pública…
Como si fueran mandamientos del Dios Mercado, las recetas económicas SIEMPRE son exactamente las mismas para todo tiempo y lugar. Da igual que país seas, da igual en qué momento histórico se encuentre, da igual que te vaya bien o te vaya mal, siempre hay que seguir exactamente los mismos pasos.
En realidad, no sé para qué necesitamos economistas. ¿Que hay crisis? flexibilizar el mercado laboral, privatizar empresas, reducir los impuestos, reducir la deuda pública ¿qué la economía crece? flexibilizar el mercado laboral, privatizar empresas, reducir los impuestos, reducir la deuda pública ¿que eres Argentina? ¿que eres China? ¿que eres Alemania? todas estas cosas, no importan. La realidad de tú país, no importa. Sólo importa que sigas las mismas leyes universales. Los mismos mandamientos: No nacionalizarás. No pondrás trabas al libre despido. No aumentarás los impuestos. No aumentarás el gasto público.
No sigas esas normas y el Dios Mercado te castigará (tarde o temprano, aunque pasen 30 años ya estarán ellos para decirte “te lo dijimos”). No las sigas y el Dios Mercado te premiará…
O no, según le dé, que el Dios Mercado es un Dios caprichoso y si tras seguir sus mandamientos a rajatabla te encuentras con una crisis muy superior, será porque quiere de ti mayor celo todavía en el cumplimiento de su divina voluntad.
Como si fuera una religión, el liberalismo se basa en una serie de dogmas de fé que sus seguidores aceptan sin mayor crítica. La mayoría de estos dogmas fueron ya elaborados como hipótesis por Adam Smith, aunque no podemos echarle la culpa a él ya que en aquellos tiempos no se conocían muchas cosas que conocemos ahora. En cambio, seguir sosteniendo a principios del sXXI estas tesis, contra toda evidencia, sólo demuestra en mi opinión una cosa. Que no son teorías, son dogmas religiosos.
DOGMAS LIBERALES:
LA SAGRADA LIBRE COMPETENCIA. En una economía en la que la libre competencia sea perfecta, se supone que el consumidor premiará a las mejores compañías y penalizará a las peores, con lo que las distintas empresas se verán obligadas a competir entre sí para ser cada día más eficientes, vendiendo mejor calidad a menor precio. La empresa pequeña que consiga ofrecer mejor relación calidad/precio que la grande acabará superando a esta. La libre competencia perfecta creará una sociedad meritocrática perfecta.
Este razonamiento tan bonito tiene un error de base fundamental y evidente. Los liberales parten de la base de que el consumidor comprará el producto mejor. En el sentido de que ante dos productos que tengan el mismo precio, el consumidor comprará el que tenga mayor calidad o, entre dos productos de igual calidad, el consumidor comprará el producto que tenga menor precio. Sin embargo, no es así.
A igualdad de precio, el consumidor compra el producto que percibe como de mayor calidad. Y aquí se quiebra la libre competencia. Hace ya mucho tiempo que las grandes empresas han comprendido que es más rentable invertir en publicidad que en calidad. Un producto de muy baja calidad y alto precio puede triunfar (y de hecho, es frecuente que lo haga) si cuenta con una buena campaña publicitaria. La empresa pequeña que guarda una mejor relación calidad/precio no podrá superar jamás a la grande mientras esta tenga mucho más dinero para invertir en publicidad. El afamado libro No Logo de Naomi Kleim muestra claramente como las grandes empresas, de hecho, han dejado de lado la producción para centrarse en la publicidad. Muchas veces, es la misma fábrica la que crea, con la misma calidad, los productos de distintas marcas comerciales, pero su nivel de ventas dependerá mucho más del logo que se incluya en ellos que de su precio.
Luego está, claro, el problema de los monopolios. En cuanto una empresa consiga una situación monopolística, imposibilitará la libre competencia ya que la empresa grande tendrá muchas posibilidades de ahogar a sus rivales sin que estos puedan competir ni con precios ni con calidad (ni con marketing).
Ante este problema, lo cierto es que la mayoría de los liberales estarán de acuerdo en aceptar que es necesario crear leyes que impidan los monopolios. El problema está en que ellos se quedan aquí, sin comprender que en un mundo liberal, estas leyes (aunque existan) no servirían de nada.
No servirían de nada porque el resto de medidas liberales están destinadas a hacer que el estado sea lo más débil posible, mientras que las empresas son lo más poderosas posible. El resultado lógico de estas medidas es encontrarte con estados-David que nada podrán hacer contra las empresas-Goliath. En un mundo ideal y maravilloso, esto no importa, porque las leyes son leyes y punto. Pero en el mundo real, cuando alguien tiene mucho más poder, influencias y dinero que tú, es muy difícil que puedas vencerle ya que dispondrá de hilos de los que tú jamás podrás tirar.
Si las tesis liberales fueran correctas, no habría sitio en el mercado para empresas que tuvieran una pésima relación calidad/precio. Así que existen dos mundos posibles. En uno McDonalds jamás consiguió abrir su segunda franquicia. En el otro el liberalismo no es correcto.
LA SANTÍSIMA LIBERTAD: Los liberales, lógicamente, están a favor de la mayor libertad de mercado posible. La libertad es buena. Cuanta más libertad mejor. Por lo tanto, cuanta más libertad de mercado mejor. Es más, aquellos que queremos poner cortapisas a la libertad de mercado, queremos ponerle cortapisas a la libertad en general.
En el imaginario de los liberales, existe la tendencia a suponer que sólo ellos son los verdaderos defensores de la democracia y que aquellos que no estemos conformes con el liberalismo tenemos tics autoritarios. El que es autoritario en lo económico, es autoritario en lo social. El que se opone al liberalismo, a lo mejor sin saberlo, se acerca al estalinismo.
De todas las falacias liberales, esta es la más sorprendente. Por lo burda, digo. Parte ya de un uso absolutamente demagógico de la palabra “libertad”, porque, no conozco a nadie que realmente considere que toda libertad sea buena. Tampoco los liberales. Por ejemplo, un liberal difícilmente va a considerar que exista una “libertad para robar”.
Las libertades (que no libertad) pueden ser positivas o negativas según como influyan sobre los demás. La libertad para agredir físicamente al que te moleste (o te apetezca) choca con el derecho de la otra persona a no ser agredido. No es una libertad positiva, la sociedad y las leyes deberían perseguirla.
¿Es positiva una absoluta libertad de mercado? en mi opinión, no. Pero eso ahora no importa. Lo que importa es que el hecho de que yo esté en contra de una libertad en concreto (la de mercado) no me hace contrario a otras libertades que sí considero positivas (como la de opinión).
En la misma medida, el que alguien defienda la libertad de mercado no le convierte, ni mucho menos, en defensor de la libertad a mantener sexo con menores de edad, por decir una burrada.
Es una falacia, por lo tanto, considerar que exista ninguna relación entre democracia y liberalismo. Podría considerarse que exista una tendencia entre aquellos que creen en la absoluta libertad de mercado a creer en las libertades democráticas, pero la historia nos demuestra lo contrario. Existen muchos ejemplos de gobiernos que han sido perfectamente democráticos a pesar de mantener posturas que hoy consideraríamos antiliberales.
Y lo que es más importante. Existe multitud de ejemplos de gobiernos que, aplicando medidas muy liberales en lo económico, sin embargo eran dictaduras en lo social. Es famoso el ejemplo de Pinochet, pero sin remontarnos mucho en la historia podemos observar lo que sucede en las llamadas “Zonas de libre producción” en países como China o Filipinas, paraísos de economía liberal donde negarse a hacer horas extras es motivo de despido y tratar de crear un sindicato una forma de desaparecer para siempre.
En cualquier debate lógico, sería imposible que se mantuviera durante mucho tiempo el argumento de que el liberalismo y la democracia tengan que ir, necesariamente, de la mano. Sin embargo, me parece sintomático, lo habitual es que en una discusión con un liberal este argumento se resista a desaparecer. Como si fuera una cuestión de fé religiosa, la lógica y la evidencia se quedan atrás frente a la fuerte convicción de estar en lo correcto y de que el contrario está equivocado.
En realidad, este principio no es básico para el liberalismo. Los que defienden esta tesis podrían estar equivocados y el liberalismo seguir estando acertado. Pero, teniendo en cuenta que es un asunto que raras veces no aparece en cualquier debate con un liberal, me ha parecido importante reseñarlo. Al fin y al cabo, existen dos mundos posibles. En uno es imposible que en una sociedad en la que existe un alto grado de libertad de mercado sea dictatorial, en otro sí es posible. En uno Filipinas es uno de los países más democráticos del mundo mientras que la Europa Occidental era una dictadura hace unos años y ahora, lentamente, se está volviendo cada vez más democrática. En el otro mundo posible, no existe ninguna relación entre mayor liberalismo y mayor democracia.
EL DOGMA DEL DIVINO DESARROLLO: Se supone que el liberalismo es la forma más eficaz de crear riqueza y, por lo tanto, la mejor forma de alcanzar un desarrollo rápido y sostenido. Y cuanto más salvaje sea tal liberalismo, más rápidamente se desarrollará el país beneficiado. En cambio, cuanto más controlado esté un mercado, menos posibilidades de desarrollo existen. Se supone también que esto viene demostrado por la historia.
Claro, ahora toca preguntarse ¿qué historia? Porque en la historia que conozco yo, los ejemplos de países que se hayan industrializarse mediante el liberalismo pueden contarse con los dedos de una mano. En cambio, los ejemplos de países que se han industrializado mediante prácticas de tipo proteccionista y/o de planificación económica son infinitos: Japón (dos veces), EEUU, Prusia y luego Alemania (dos veces), Francia, España, URSS… De hecho, todas las grandes economías capitalistas han recurrido a la planificación económica en tiempos de guerra ¿por qué recurren a formas económicas que, supuestamente, son menos eficaces precisamente cuando más necesitan que su economía sea lo más eficiente posible? ¿tan tontos son… todos?
Los defensores del liberalismo afirman que estos países se industrializaron gracias a aquello de liberal que tenían y los países que recurriendo al liberalismo se arruinaron (Bolivia, Chile, Polonia…) ha sido a causa de aquello de liberalismo que les faltaba. Al fin y al cabo, no existe el proteccionismo perfecto ni el liberalismo impecable… ¿o sí?
Existe un ejemplo que todavía no he encontrado a ningún liberal que me conteste adecuadamente.
La URSS pasó en unas pocas décadas de ser el país más atrasado de Europa a convertirse en la principal potencia del continente. El antiliberalismo de la planificación económica soviética es tan patente que nadie puede recurrir a ningún pequeño gesto liberal para achacarle la industrialización más rápida de toda la historia.
Ante esto, por un lado, se habla de los enormes recursos de todo un país-continente como es Rusia. Pero se supone que un sistema antiliberal dificulta el crecimiento y es difícil imaginar uno más antiliberal que el de la URSS de los planes quinquenales. Sin embargo, insisto, la URSS ha vivido el desarrollo industrial más acelerado de toda la historia de la humanidad y tenía el modelo más antiliberal imaginable (supuestamente, el más erróneo a la hora de desarrollar un país)
Realmente ¿tan importante es la abundancia de recursos que consiguen el mayor éxito con la peor política? entonces ¿por qué los países con más recursos son hoy, generalmente, los más pobres?
El otro argumento que se utiliza mucho no merece más que un párrafo rápido. Se habla de la población soviética esclavizada. Pero esto no tiene nada que ver con el asunto en discusión, que es sobre la eficacia del liberalismo. Una población forzada a trabajar se vuelve menos eficaz y la dictadura soviética fue horrible (jamás lo negaré) pero su innegable violencia no fue la causante de la industrialización, en la misma medida que otros países que sufren crueles dictaduras se mantienen en la pobreza. Por otra parte, tal y como hablamos en el apartado sobre la Santísima Libertad, es posible mantener políticas económicas no liberales, o incluso anti-liberales sin que ello implique ninguna dictadura. Si el que diga que la URSS es un ejemplo de desarrollo está defendiendo dictadura soviética, el que se admire ante el Coliseo está defendiendo el esclavismo.
Por mi parte, considero que existen dos mundos posibles. En uno la URSS jamás se industrializó. En el otro, están equivocadas las tesis liberales que sostienen que el desarrollo sólo se logra mediante el libre mercado.
EL SAGRADO REAJUSTE: De vez en cuando, las rigideces del mercado provocan crisis en las cuales, es positivo, las empresas más ineficaces se hunden, produciéndose una purga general de la economía. No es bueno, por lo tanto, inmiscuirse en el libre mercado ayudando a las empresas menos eficaces ya que se premiaría su baja eficiencia. Ante la crisis tan sólo hay que sentarse a esperar que el mercado limpie a las empresas ineficaces y vuelta a empezar.
Esta tesis me parece la más cruel del liberalismo. Se están obviando todo el sufrimiento que provocan las crisis. ¿Realmente es necesario pasar por ello?
Aun suponiendo que el resto de principios liberales fueran acertados ¿merece la pena sostener un sistema que cada pocas décadas nos obliga a entrar en un ciclo desastroso en el que millones de personas son arrojadas a la desesperación? ¿No sería preferible buscar un modelo que no produzca crisis tan profundas como las del liberalismo? ¿Aunque sea a costa de un crecimiento menor en las épocas de bonanza?
Por otra parte, encima, resulta que el postulado principal no es correcto. Las crisis, raramente están provocadas por las rigideces del mercado sino que, cuando no intervienen causas externas, normalmente son producidas por burbujas que estallan. Burbujas que sólo pueden tener una causa, baja regulación. Liberalismo.
Por muchas “rigideces” de las que hablen los liberales, lo cierto es que la actual crisis la han predicho los antiliberales, mientras que los principales liberales afirmaban que era imposible. Entre dos mundos posibles, en uno el liberalismo está acertado y seguimos viviendo en una bonanza infinita e interminable. En el otro, el liberalismo no es correcto y hemos entrado en crisis desde hace un año.
LA BENDITA REDESTRIBUCIÓN DE RIQUEZA DE ARRIBA A ABAJO: Las medidas liberales, generalmente, vienen acompañadas por un aumento en la brecha que separa a ricos y pobres. No debe preocuparnos, ya que es importante que los ricos sean más ricos porque así su riqueza generará más riqueza y eso nos hará más ricos a todos. El pobre que se queja de que el rico es muy rico, en realidad es un envidioso ¿qué más le da que el rico sea más rico si él también va a ser menos pobre gracias a ello?
Durante las últimas décadas hemos vivido un crecimiento económico que, sin embargo, ha producido la primera generación de europeos que vive peor que sus padres desde la guerra mundial. Mientras tanto, las grandes fortunas se han multiplicado, y (seguimos en Europa) la diferencia entre el 5% más rico y el otro 95% es más alta hoy de lo que ha sido, posiblemente, desde la Revolución Francesa.
Y, sin embargo, la prosperidad europea siempre se había basado en su fuerte mercado interno (ahora amenazado por la caída del poder adquisitivo de los europeos). En contra de lo que sostienen las tesis liberales, cuando los ricos tienen dinero, este no fluye hacia abajo. Porque sus compras no tienen gran incidencia en el consumo ni en la producción (una camisa diez veces más cara no produce diez veces más puestos de trabajo). Y porque el rico acumula poder y busca el monopolio de sus empresas, buscando concentrar la riqueza en cada vez menos manos. En un sistema liberal, el rico es cada vez más rico, pero no porque exista un crecimiento económico (puede existir o no) sino porque le quita esa riqueza al pobre. Por eso, en un sistema liberal, el rico es cada vez más rico tanto en época de crecimiento como de crisis.
En cambio, en un sistema que coloque más riqueza en manos de los pobres, sí que se produce un movimiento de riqueza. Sus compras sí tienen una repercusión importante sobre la economía (si diez pobres pueden comprarse una camisa y antes no, se podrán fabricar diez camisas más y eso generará más puestos de trabajo). Es por esto que los impuestos deberían caer cada vez más sobre los más ricos, tal y como ha sido tradicional en Europa y no cada vez más sobre los más pobres como ha ido sucediendo durante las últimas décadas.
EL DOGMA DE LA SAGRADA INAGOTABILIDAD DE LOS RECURSOS: Al igual que las demás teorías desarrolladas principalmente en el sXIX, el liberalismo confía en que los recursos son inagotables. O, para ser más exactos, en que la tecnología podrá encontrar formas de solucionar los problemas que produzcan la escasez de recursos.
Las evidencias sobre cambio climático y agotamiento del planeta Tierra son tan evidentes que no quisiera discutirlas aquí, aunque muchos liberales no estén de acuerdo. Pero este artículo ya me está quedando demasiado largo así que vamos a asumir que hablamos con aquellos liberales que sí reconocen que nuestro actual ritmo de destrucción de recursos es insostenible. Tal y como la inmensa mayoría del mundo científico está advirtiendo.
Seguramente, la humanidad sobrevivirá a la crisis ecológica que se nos viene encima, desarrollando nuevas tecnologías. “No pasa nada” dirá un liberal. Cuando la crisis esté sobre nosotros, a las empresas no les quedará más remedio que adaptarse y avanzar hacia formas tecnológicas más sostenibles. Pero, cabe preguntarse ¿y no sería más inteligente empezar a cambiar AHORA para que la crisis sea lo menor posible?
Por otra parte, cabe preguntarse cómo el mercado podrá solucionar la crisis. Quiero decir, estoy seguro de que, como dicen los liberales, cuando la crisis esté encima, las empresas acabaran adaptándose. Pero no por el mercado, sino porque la presión social obligará a los gobiernos a legislar duramente. En otras palabras, por procedimientos antiliberales.
La ecología no cabe en un discurso liberal. Simplemente no se puede implementar. Sólo una gran conciencia ecológica en los compradores podría premiar a las empresas más ecologistas… pero las empresas “más ecologistas” descubrirían rápido que sale muchísimo más barato invertir en marketing que en productos más ecológicos. En un sistema liberal, aquella empresa que invierta realmente en hacer más ecológica su producción se encontrará en desventaja. Desventaja frente a la empresa que invierta menos en ecología pero más en explicarle a los compradores lo ecológicos que son. Es lo mismo que sucede hoy en día con respecto a la calidad.
Sólo existe una forma de impedir que algo como esto suceda. Crear organismos oficiales que comprueben que las supuestas ventajas ecológicas son realmente ventajas y no puro aire destinado a crear una falsa imagen de ecologismo. Deben ser organismos oficiales públicos o nos encontraremos con los mismos problemas que han provocado las auditorías privadas en el mercado financiero.
Además, es necesario crear leyes que obliguen a las empresas a realizar esfuerzos con respecto al medio ambiente. Y es necesario crear estados fuertes que puedan hacer cumplir dichas leyes.
El liberalismo no puede impedir el crack ambiental que se nos viene encima. Y el liberalismo tampoco podrá sacarnos de él.
EL MITO DEL BUEN EGOISTA: Siguiendo los postulados de Adam Smith el egoísmo económico es bueno, ya que al buscar lo mejor para uno mismo, cada individuo está buscando lo mejor para toda la sociedad. (Dentro de unos límites razonables, claro, sólo unos pocos liberales defenderían que fuera positiva la acción de un estafador, por ejemplo).
Sin embargo, el egoísmo individual, incluso el económico, no siempre beneficia a toda la sociedad. Un crecimiento desmesurado de las empresas, destruyendo empresas más pequeñas (y puestos de trabajo) por el camino casi nunca es positivo. El egoísmo de directivos que planifican su gestión pensando en su futuro personal y no en las empresas que administran tampoco suele serlo. Se han dado demasiados casos de directivos que han llevado empresas a serios problemas de sostenibilidad sabiendo que cuando todo estallara ellos estarían, forrados, muy lejos de allí.
Por otra parte, durante los últimos años hemos observado claramente como los grandes directivos han aumentado sus sueldos exponencialmente… sacando ese dinero del resultado de despedir trabajadores. ¿Realmente son tan eficaces para la empresa esos directivos que para poder pagarlos la empresa debe renunciar a la fuerza productiva de cientos o miles de trabajadores? Me resulta difícil creerlo.
¿Y qué sucede si no miramos tan alto? ¿es positivo el egoísmo individual de los trabajadores? ¿Es positivo el egoísmo que empujó a millones de comerciales estadounidenses a ofrecer hipotecas a personas que no podrían pagarlas sabiendo que, en cualquier caso, ellos cobrarían su comisión? ¿Es positivo el egoísmo del empleado de banca al que no le importa que su entidad pierda clientes a cambio de conseguir cumplir unos objetivos absurdos pero muy bien renumerados?
Existen dos mundos posibles. En uno el egoísmo individual nos hace a todos más ricos. En otro vivimos en una crisis provocada, entre otros motivos, por el desmesurado egoísmo individual de aquellos que han manejado los bancos y las empresas constructoras.
Espero que tú, querido lector de este humilde blog, sepas identificar cual es el mundo en el que realmente vives.
El secreto de la excomunión inmediata!!!!
Me consta que muchos de mis lectores todavía estais entre los que la Iglesia afirma que sois católicos. Ya sabeis, aquellos que fuisteis bautizados y aún no habéis podido o no habéis querido apostatar. (Existen leyendas de que, incluso, alguno de mis lectores son cristianos de los de verdad, de los que están bautizados y no quieren dejar de serlo… Pero yo creo que es un mito.)
Además, parece que el nuevo Papa parece decidido a afirmar que esto de que la gente pueda apostatar es un sindios y que el bautismo imprime una huella indeleble en el alma que ni con tippex ni con anotaciones al margen puede ser suprimida. Por otra parte, nuestro rojo y progresista gobierno sigue empeñado en considerar que la Iglesia está por encima de la Constitución. Así que, es posible que muchos de vosotros esteis consternados y sintaís temor ante el hecho de que no podais manifestar vuestras creencias religiosas en libertad sino que estéis obligados a pertenecer a esos tropecientos millones de cristianos que dice la Iglesia que hay en esta Península nuestra.
Pero ¡no os preocupeis! que aquí está el tito Tibe, con la lista de los cinco pecados más nefandos posibles!! Son pecados tan malos, tan malos, tan malos, tan malos que un cura NO está autorizado a perdonarlos si lo confesais más que con ayuda de sus superiores. ¡Es más! el cura está obligado a excomulgaros nada más le digais que lo habéis cometido, aunque os manifestéis arrepentidos…
Claro, en teoría, valdría con decirle a un cura que has cometido uno de estos pecados y él debería excomulgarte. Pero nostros no hacemos esas cosas, nosotros no basamos nuestras ideas religiosas en cosas que sabemos que son falsas. Nosotros no somos clérigos. Si queréis la excomunión, deberéis ganarosla!
Así que os recomiendo que cometais uno de estos pecados y luego se lo digais a un cura. Por favor, si alguien lo hace que me lo diga
¿Y cuales son esos pecados tan graves, gravísimos, que la Iglesia tenga pensárselo mucho antes de perdonaros? ¿Matar a otra persona? naaaa. Que la Iglesia yankee dice que la pena de muerte no es un pecado. ¿Violar a un niño? (pfffff, sin comentarios). ¿Robar? ¿Estafar? ¿Intimidar? ¿ser banquero? ¡NO! todo esto puede ser perdonado por un cura si te ve suficientemente arrepentido! Los únicos cinco pecados que realmente están en esta categoría son:
*VIOLAR EL SECRETO DE CONFESIÓN
Este pecado tiene el grave inconveniente de que para cometerlo es necesario ser cura, lo cual no deja de ser un problema. Aún así, desde aquí, animamos al que intente esta vía de excomunión. ¡Suerte!
Por otra parte, este método provoca una cuestión muy divertida. Si tú eres un cura y le dices a otro cura, en confesión, que has violado el secreto de confesión… ¿cómo hace para excomulgarte? Está obligado a hacerlo inmediatamente, pero ¿cómo lo hace sin violar él también el secreto de confesión? ¿podría este método iniciar una reacción en cadena que acabara con todos los curas excomulgados?
*ABSOLVER A ALGUIEN QUE HAYA COMETIDO O HAYA SIDO CÓMPLICE DE UN PECADO SEXUAL
Además de tener que ser cura para cometer este pecado, encima, sería necesario mucho estómago para cometerlo. Así que no podemos recomendarlo en ningún caso.
La verdad es que la existencia de este pecado como uno de los más graves y todo eso me plantea muchas preguntas evidentes sobre si muchos cargos de la Iglesia Católica no estarán ahora mismo excomulgados… Dejemos el tema para otra ocasión.
*NOMBRAR OBISPOS SIN CONSENTIMIENTO
Hombre, por nombrar…. lo malo va a serque si yo nombro a Balles obispo, seguramente la Iglesia no lo reconozca como tal, así que está complicado el asunto.
*PEGAR AL PAPA
Sin duda, es la opción más atractiva a primera vista. Pero jo, por muy criminal que sea, es un señor tan mayor que da cosa… además, lo de la violencia es lo que tradicionalmente han utilizado ellos.
Esta sociedad laica radical en que vivimos ya les ha quitado mucho, a los pobres. Y ellos se aferran al puñado de privilegios desorbitados que les quedan como si fueran sagrados (bueno, supongo que para ellos lo son, que estamos jugando con el pan de sus hijos). No les discutamos otro privilegio más, que luego se ponen a llorar y hablan de nuestra persecución laicista y nuestra obsesión por considerarles como si tuvieran los mismos derechos que nosotros y esas cosas. La violencia, todita para ellos. No podemos recomendar este método.
*ROBAR UNA OSTIA SAGRADA PARA USARLA EN MISAS NEGRAS
¡He! ¡no os ríais! que ellos dicen que esto es muy común y cada vez más frecuente. Que sí, que sí. Que les pasa todos los días, vamos. Supongo que muchos de los miles y miles de millones de adoradores de Satán de nuestra sociedad lo hacen en sus miles y miles de misas negras que hacen todos los días. Yo ya no hay un sólo un día en que no me encuentre una misa negra de esas.
El caso es que a mí esta me parece la forma más factible de conseguir la excomunión. Uno roba una ostia sagrada, y luego con cuatro amigos dice “te adoramos, Satán”, y se la comen. Lo de darle un beso en el ano a un macho cabrío y lo de la muchacha virgen creo que es opcional. Lo cual, por otra parte, es una gran ventaja, porque después de robar la ostia en la Iglesia, uno puede pensar que lo mejor es raptar a una adolescente del colegio católico de al lado. ¡No lo hagais! no sólo es ilegal e inmoral, además en mi experiencia personal un colegio católico NO es el mejor lugar para buscar a una chica virgen. Un chico sí, que esos son más gilipollas, pero una chica… mejor iros a un colegio público.
A alguno de mis lectores le puede parecer que eso de robar una ostia sagrada y luego organizar una misa negra y esas cosas, es mucho lío… el que piense así, que trate de apostatar, anda, que trate de apostatar y verá que pronto empieza a pensar como robar una ostia.
La prostitución
Este artículo espero que no sea polémico. Creo que ha llegado el momento de dignificar una profesión o, mejor dicho, de dignificar a unas profesionales que no tienen la culpa de que a la sociedad bienpensante nos parezca desagradable su oficio.
No está prohibida. tampoco es legal. Se dice de ella que mueve increibles cantidades de dinero (tan increibles que, sinceramente, no me las creo).
Durante el sXIX se consideraba que las prostitutas lo eran por puro vicio. Eran pervertidas a las que les gustaba practicar el sexo y por eso aprovechaban para ganar dinero. En realidad, la mayoría de ellas lo eran sólo arrastradas por la miseria.
Con un siglo de retraso, la mentalidad ha evolucionando y ahora se sobrentiende que la mujer que se dedica a la prostitución es porque no le queda más remedio, a la pobre… y eso lo pensamos justo ahora, que ya no es verdad.
Dejando aparte el porcentaje de prostitutas drogadictas (que parece que debe ser elevado), y algunas personas concretas, no me creo que sea tan habitual el hecho de que las prostitutas hayan elegido ese trabajo porque no les haya quedado otro remedio. Otra cosa es, evidentemente, que practicando la prostitución ganen mucho más dinero que trabajando en la caja de un supermercado o limpiando casas (oficios que, por cierto, aunque están mucho mejor vistos tampoco resultan nada agradables).
Que nadie considere esto que acabo de decir como una crítica a las prostitutas. A mí me parece una decisión respetable, sobretodo cuando me temo que con las condiciones de trabajo que se suelen ofrecer a las mujeres poco cualificadas, no hay muchas posibilidades de ganarse decentemente una vida. De comprar una casa. De criar un hijo.
¿Y las mafias? yo no dudo que existan, y es evidente que deben ser combatidas. Aunque me cuesta creer que muchas funcionen como se nos cuenta ¿que secuestran personas y las traen contra su voluntad? ¿y por qué iban a hacerlo? ¿es que en Rusia o Brasil no existen mujeres jóvenes dispuestas a cualquier cosa a cambio de dinero? ¿por qué correr tantos riesgos cuando puedes conseguir el mismo resultado de forma más segura?
Otra cosa son las chicas que contraen una deuda (ellas o sus familias) y se ven extorsionadas para conseguir ingentes cantidades de dinero. Pero en este caso, el delito no es la prostitución, el delito es la extorsión. Y debe ser perseguida, por supuesto; la extorsión.
La situación actual de “no lo prohibimos, porque no es plan, pero tampoco lo legalizamos” es absurda, y considero que las más perjudicadas son, precisamente, las trabajadoras (y los trabajadores) del sexo. Las personas que serían las supuestas víctimas.
Por si fuera poco, ayuda a criminalizar a colectivos que no deberían serlo. Voy a contaros una historia que conozco de primera mano.
G. es una chica rumana. Joven, guapa y trabajadora que desde que llegó a España se ha dedicado a limpiar casas y a trabajar de camarera. Sin duda alguna, ganaría más dinero y trabajaría menos si se dedicara a la prostitución. Pero ya sea por sus convinciones religiosas, o porque simplemente no quiere hacerlo, el caso es que nunca se ha dedicado a ello. O al menos eso me dijo a mí y yo la creo.
Cuando llegó a España hizo, como tanta gente al salir al extranjero, que tienden a vivir con personas de su misma nacionalidad. G. compartió piso en un edificio donde vivían varias rumanas, de las cuales, alguna era prostituta.
La policia hizo una redada contra una supuesta “mafia de prostitución”, y varias de estas chicas fueron desalojadas de sus casas ante las cámaras de Antena 3. A G. se le veía claramente. En dos días el tema se había aclarado y las chicas habían vuelto a sus casas.
Esas imagenes se emitieron en Rumanía. Han pasado cuatro años de aquello. G. no se habla con sus padres desde entonces. La familia de G. es, como la mayoría de las familias rurales rumanas, de importantes convicciones religiosas. G. ha dejado de ser una heroína que se había ido a un país extranjero a trabajar duramente y se ha convertido en una vergüenza para la familia.
Ahora la cuestión es pensar en esas personas que puedan dedicarse a practicar la prostitución porque tienen varios hijos que alimentar, porque no puedan pagarse de otra manera sus drogadiciones, porque sus familias tengan deudas inmensas con alguien demasiado peligroso. O simplemente porque prefiere ese trabajo a otros peor pagados. Está claro que a casi todos nos desagradan todos o la mayoría de estos supuestos, pero la pregunta clave es ¿la situación actual de alegalidad, les beneficia? ¿Si legalizaramos la prostitución su situación empeoraría o mejoraría? ¿retirar la publicidad de los pisos, tal y como ha hecho Público (única forma que tienen muchas de asegurarse los beneficios para ellas mismas) les ayuda de alguna manera?
A mi me parece que la respuesta es evidente. La prostitución debería ser legal y, lo que es más importante, debería estar regulada.
Hay que saber olvidar, niños
Es necesario saber olvidar. No por ignorancia o cobardía, sino en virtud de una voluntad de reconciliación y de perdón verdaderamente responsable y fuerte; una voluntad basada en los altos ideales de la paz que se alimenta de la justicia, de la libertad y ¿por qué no decirlo? del perdón y del amor fraterno” (…)
“es lo que puede llamarse una auténtica y sana purificación de la memoria”.
(..) “A los jóvenes hay que liberarlos, en cuanto sea posible, de los lastres del pasado, no cargándolos con viejas rencillas y rencores, sino ayudándoles a fortalecer la voluntad de plena concordia y de amistad, capaz de unir pacíficamente las personas, las familias y las comunidades que integran y conforman la España actual”.
Citas de Antonio María Rouco Varela Cardenal-Arzobispo de Madrid. Es de buenos cristianos perdonar (y de buenos católicos exigir que te perdonen, aunque tú te niegues a pedir disculpas)
La vergüenza nacional
Inesperadamente, aquello que le sujetaran a ambos cuernos se enciende con un brillo enceguecedor. La víctima se sobresalta y empieza una carrera por escapar de aquel horror, no puede comprender que lo lleva consigo. Los cuernos se calientan horriblemente, trasmitiendo su calor al enloquecido cerebro del animal que, ante estos sucesos tan extraños se derrumba en el suelo, víctima de un paro cardiaco.
La multitud grita decepcionada.
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Los pequeños depredadores le rodean por todas partes. Ella intenta escaparse de ellos, pero algo sujeta sus cuernos. Las pezuñas le sangran de tanto golpear aquel suelo extrañamente duro. Docenas de pequeños depredadores sujetan las ataduras de sus cuernos, obligandola a embestir dolorsamente contra las farolas. Los pequeños depredadores corretean a su alrededor. El pánico se adueña de ella al comprender que no puede alcanzarles ni huir de ellos.
La golpean. Juegan con ella. Sólo desea que la dejen en la paz de sus pastos. De pronto, las cuerdas le arrastran hasta una gran cantidad de agua que no había visto. La vaquilla cae con estrépito a aquellas aguas sorprendentemente saladas y sale boqueando y nadando con dificultad entre los gritos y las risas de sus pequeños depredadores. Los músculos del animal, agotados por la carrera, apenas pueden mantener su cabeza sobre el agua. Después de unos agónicos minutos, un grupo de aquellos depredadores le agarrarán y le arrastrarán otra vez a tierra… Otro día volverán a empezar.
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La sangre empapa su lomo, brotando de media docena de heridas. Sus ojos reflejan el terror y suplican piedad, pero aquellos depredadores no van a apiadarse de él. Lo sabe.
Un veloz movimiento ante sus ojos y, por enésima, vez se lanza con rabia, con desesperación pero aquel depredador es habil en el engaño y, de nuevo, sólo embiste al vació. Los predadores vuelven a revolotear sobre él. Son muchos y muy diferentes, los hay muy rápidos que le hieren sobre el lomo y cuando trata de alcanzarles se esconden tras unas maderas. Los hay que le muestran donde están pero luego se transforman en una tela blanda que él embiste inutilmente. Los hay grandes y de cuatro patas que le hieren misteriosamente pero tienen la piel demasiado gruesa para que sus cuernos puedan dañarles…
Luego hay otros. Están por todas partes. Él no les ve, pero puede oírles, puede olerles, están ahí, cientos, miles de ellos. Gritando, asustándole, esperando a su muerte. Ha intentado huir, pero no hay donde. Están en un lugar cercado, no hay salida.
Uno de los depredadores se planta delante de él. lleva algo brillante y largo en la mano. Los demás callan. Él embiste de nuevo, con la esperanza de, por fin, alcanzarle. Pero nuevamente se escapa y un dolor agudo, quemante, se introduce en él desde la nuca. El animal da unos pasos, respirando con dificultad, la saliba goteando de su boca abierta. Su corazón late aterrado, pero su pequeño cerebro comprende lo que está sucediendo. La muerte, como aquel depredador que siempre se esfumaba,es esquiva. Una multitud cruel vocifera su agonía. El animal da unos pasos intentando mantener el equilibrio. No lo consigue.
Un caballo lo arrastrará fuera, dejando tras él el reguero de su sufrimiento.
Las curiosas aventuras de un castellanohablante en Cataluña
La casualidad quiso hacerme nacer y crecer en Asturias. Un día recibí una oferta para irme a trabajar a Barcelona, una ciudad que no conocía más que de oídas. Ya antes de hacer la maleta todo el mundo me advirtió lo que podía encontrarme “te van a hablar sólo en catalán”, “al principio bien, pero luego sólo ascienden los catalanes”, “los catalanes son muy suyos”.
El caso es que, ¿para qué negarlo?, yo me asusté un poco y ya fui a Barcelona pensando lo que me podría encontrar… Por si fuera poco, nada más empezar me ponen como compañero a un chico de ideas idependistas bastante radicales.
¿Y sabéis lo que me pasó?
Pues nada. Simplemente nada. Resultó que mi compañero de trabajo por muy catalán (y catalanista que fuera), era un cielo de persona que me ha ayudado una barbaridad a encontrarme bien aquí en Barcelona. Resultó que el hecho de no hablar catalán no significó ningún inconveniente en un entorno en el que todo el mundo entiende el castellano. Resultó que en mi empresa hay bastantes personas no catalanas y, encima, resulta que sus cargos dependen mucho más de su capacidad que de su lugar de nacimiento.
Sorprendido ante tanta normalidad, no pude dejar de comentarlo en casa… Que los catalanes xenófobos en Barcelona pueden contarse con los dedos de una mano. Que incluso los independistas son minoría. Que el castellano y el catalán conviven en perfecta armonía… principalmente por la infinita paciencia de los catalano-hablantes. Que los nacionalistas catalanes son los únicos nacionalistas que conozco que consideran que es catalán aquel que vive y trabaja en Cataluña.
Yo pensaba que mis conocidos, amigos y familiares se sentirían alegres de ver sus peores temores desmentidos… No podía esperarme que se sintieran decepcionados al ver que yo no reforzaba sus prejuicios. Ante ellos se encontraba un terrible dilema, si yo tenía razón lo que ellos creían sobre una Cataluña de la que no sabían nada, debía ser falso. Si no, tendría que ser yo el equivocado. La mayoría de ellos llegaron a una sencilla conclusión: yo era víctima de una especie de síndrome de Estocolmo o algo así.
La verdad es que yo no lo acabo de entender, pero parece ser así. Una persona tiene una serie de prejuicios sobre una tierra que no conoce, viene alguien, supuestamente, debía ser de su confianza, le explica que las cosas no son así y…. ¿llega a la conclusión de que a esa persona le han comido el coco? cada vez entiendo peor a las personas.
Pero lo peor llega cuando uno empieza a razonar sobre el tema. Entonces empiezan a surgir los argumentos absurdos y las discusiones sobre graves problemas que en Cataluña no preocupan a nadie (ni si quiera a los castellano-hablantes):
Se habla de la persecución del castellano por cosas como la obligación en rotular en catalán apesar de que esto no es algo que afecte de ninguna manera al idioma de Cervantes (nadie impide que se rotule también en castellano).
Se habla de que la gente te habla en catalán a no ser que les expliques que no lo entienden… ¡como si tuvieran que saber automáticamente que idiomas entiende cada uno!.
Se habla de esa famosa tienda donde el tendero se negó a contestar en castellano y que debo tener mucha suerte porque yo nunca la he visto, apesar de que todo el mundo que pasa un único día en Barcelona se la encuentra.
Se habla de los niños que no entienden el castellano porque en la escuela se habla casi siempre en catalán, como si la televisión, los libros, los cómics, las revistas, los videojuegos o el cine (casi siempre en castellano) no tuvieran ninguna influencia sobre nuestra juventud.
Ninguno de los argumentos que se me han ocurrido han podido convencer más que a una o dos las personas con las que he hablado. Intento explicar que el castellano siempre está en ventaja con respecto al catalán y que las maniobras de la Generalitat están destinadas a impedir el retroceso del catalán, no a destruir el castellano. Que el catalán siempre es mucho más generoso que el castellano, ahí donde hablan cinco personas en catalán de pronto llega alguien hablando en castellano y todo el mundo empieza a hablar en castellano.
Para mantener el saludable estado de bilingüismo actual en cataluña, es necesario apoyar al catalán, el castellano (para su fortuna) no lo necesita.
Al final, uno se queda pensando que el problema es exactamente el contrario que nos están contando. Ante una generosidad infinita por parte de los catalano-hablantes, que aceptan hablar tu lengua en su tierra, tenemos una enorme intransigencia por parte de muchos castellano-hablantes. Con excepciones, yo no creo que ningún catalano-hablante quiera que se deje de hablar el castellano, de hecho la mayoría se sienten contentos de comprender una lengua que es compartida por cientos de millones de personas. Lamento sospechar que el deseo oculto de muchos castellano-hablantes es el de ver destruido el catalán.
Así que yo, que no hablo todavía catalán, debo reconocer que si existe un deseo oculto de agresión lingüística es hacia el catalán. Y si existe un posible agresor, es el castellano. Desde luego, a mi egoistamente me beneficiaría que todos los catalanes hablaran mi lengua materna, así que no creo que tenga ningún motivo para sostener esta opinión más allá que el respeto hacia la verdad.
Será que padezco del síndrome de Estocolmo.
Pues claro que fue genocidio!
Hoy voy a contar una historia que sucedió en un país lejano hace unos años, y sin ninguna relación con esta España nuestra, paradigma de la Democracia, la Convivencia y el Buen Rollito Esencial.
El país del que estoy hablando se llama Argentina y volvió a la Democracia tras siete años de cruel dictadura (nada que ver con España, que tuvo que aguantar 30 años). La dictadura se produjo contra un gobierno democrático que cayó tras un golpe de estado militar apoyado por un país democrático como EEUU (al contrario que España, en la que el golpe fracasó y la población en armas resistió durante tres años contra el potencial de países como la Alemania Nazi o la Italia Fascista).
Tras la caída de la dictadura, un gobierno democrático argentino apoyó la “Ley de Punto de Final” que impedía la investigación de los crímenes cometidos por los dictadores y su aparato de represión (en España, sin embargo, los miembros del gobierno dictatorial se aprobaron una “Ley de Amnistía” antes de las primeras elecciones). Gracias a ello, los antiguos jefes de policia y los principales oficiales implicados en el golpe, mantuvieron sus puestos (pero, al contrario que en España, ningún antiguo ministro se convirtió en líder de ningún partido político de importancia ni los hijos de los ministros de la dictadura llegaron nunca a ser ministros de la democracia).
26 años de democracia tuvieron que esperar los argentinos antes de ver a los primeros criminales de la dictadura sentados en el banquillo (algunos países llevan esperando ya más de 30 años). Miguel Osvaldo Etchecolatz, que había sido comisario de policia de la provincia de Buenos Aires, fue condenado en un juicio que como mínimo podríamos calificar de “raro”, incluyendo la desaparición de Jorge Julio López, un testigo clave que sufre el terrible record de ser la única persona argentina desaparecida dos veces (todavía no se sabe nada sobre él).
En el juicio “sólo” se pudo demostrar que Etchecolatz había cometido u ordenado seis homicidios, seis encarcelamientos ilegales y siete procesos de tortura de nada. Afortunadamente, esta mínima parte de sus crímenes fue suficiente para condenarle a cadena perpetua.
Naturalmente, el proceso no estuvo exento de polémica. Por si fuera poco con el secuestro de un testigo clave, se inició una poderosa campaña mediática por parte de la derecha que, básicamente, se basaba en afirmar que este juicio sólo serviría para “abrir viejas heridas” y para “desviar la atención de problemas más acuciantes”
Nada que ver con otros países como el nuestro, como podéis ver.
Por si fuera poco, el juez del caso, Carlos Rozanski, dijo que la condena no estaba a la altura del crimen cometido ya que, en interés de la “construcción de la memoria colectiva” habría que añadir que estos crímenes fueron cometidos “contra la Humanidad, en el contexto del genocidio que tuvo lugar en la República de Argentina entre 1976 y 1983″.
Para Rozanski, el genocidio se define por el intento de asesinar a un colectivo, y no a una serie de personas individuales. Y para ello, aunque reconoció que la Convención de Naciones Unidas sobre el Genocidio lo define como un “intento de destruir, en todo o en parte, un grupo nacional, étnico, religioso o racial” también señaló que en su primer borrador se incluía también a los grupos “políticos” pero que estos fueron eliminados por la presión de la URSS ya que, entonces, las purgas estalinistas también deberían ser consideradas “delitos contra la humanidad” (tal y como, efectivamente, debieran ser consideradas).
También citó Rozanski una sentencia de un tribunal español contra un torturador argentino y es que, en España (y a diferencia de Argentina), el código civil considera delito contra la humanidad la persecución de personas “por razón de la pertenencia de la víctima a un grupo colectivo perseguido por MOTIVOS POLÍTICOS, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género[...]“
En estas circunstancias, y teniendo en cuenta que la cifra de desaparecidos, torturados y asesinados en España debió ser muy superior a la argentina. Y que la gran mayoría de estos crímenes se cometieron por motivos políticos (rojos, nacionalistas), religiosos (ateos) o de identidad sexual (homosexuales, lesbianas). No me queda más que preguntarme, dadas las grandes diferencias entre España y Argentina… ¿Cómo puede hacer uno para nacionalizarse argentino?
No vengas a rezar a mi escuela y yo no iré a pensar a tu iglesia
Gracias a Balles he encontrado esta página con una genial recopilación de frases ateas de pegatinas y camisetas yankees (él a su vez las ha traducido de aquí)
Para los perezosos os copio-pego las mejores ![]()
El Diseño Inteligente hace llorar a mi mono
No creo en Dios. Puedo ser maniaco depresivo pero no estoy tan loco.
Jupiter y Ana
Yo siempre había pensado que los leones eran animales imposibles de domesticar, en el sentido de conseguir que te aceptara como alguien de su familia. Siempre he creído que su caracter lo impedía. Pero he visto en el telediario un video que me ha impactado y lo quisiera compartir con vosotros.
Posiblemente un león es imposible de domesticar… en el sentido de que es imposible conseguir que acepte que “tú mandas” sin estar todo el día a hostias. Pero claro que se le puede hacer comprender que le quieres. El amor puede derribar todas las barreras, si es lo suficientemente intenso.
Un par de videos de “Para matar el tiempo y lo que se deje”
Leo en Para matar el tiempo y lo que se deje un par de videos que me han llamado la atención.
El primero no es demasiado original, para que negarlo. Pero es un video curioso de ver.
El segundo incide en uno de los grandes males del capitalismo avanzado. En seguida sabréis a que me refiero.
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